El menisco es un fibrocartílago situado en el interior de la articulación de la rodilla. Tiene forma semilunar y su principal función es aumentar la profundidad de la superficie relativamente plana de la parte superior de la tibia. El menisco distribuye las fuerzas transmitidas a través de la rodilla: soporta alrededor del 40% de la carga que recibe la articulación. Además interviene en la estabilidad a la rodilla.

Cómo se produce la lesión?

Existen diversos mecanismos que pueden lesionar los meniscos de la rodilla. En personas jóvenes suele producirse tras efectuar un giro incontrolado de la rodilla, casi siempre con el pie apoyado (por ejemplo, cambios de dirección al correr, agacharse bruscamente, etc.). En adultos entre la cuarta y quinta décadas de la vida es frecuente la rotura meniscal con movimientos no forzados.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Se puede sentir un “ruido seco” en el momento de la lesión
  • Dolor de la articulación de la rodilla al caminar
  • Dolor de rodilla en el espacio entre los huesos; empeora cuando se aplica presión leve a la articulación
  • Pellizco recurrente en la rodilla
  • Dificultad para ponerse en cuclillas
  • Hinchazón de la articulación de la rodilla
  • Acumulación de liquido Sinovial

El problema más frecuente que aparece con un menisco roto es el dolor. Este dolor puede percibirse en la línea articular (donde se sitúa el menisco) o puede ser más difuso y apreciarse en toda la rodilla. Si la parte rota del menisco es lo bastante grande, puede producir un bloqueo: esto es la incapacidad de extender la rodilla por completo. El bloqueo ocurre cuando el fragmento roto del menisco resulta atrapado dentro del mecanismo de bisagra de la rodilla impidiendo la extensión total (imagínese introducir un lápiz en la bisagra de una puerta e intentar cerrarla).

Consecuencias

El roce anormal continuo del menisco roto sobre el cartílago articular puede causar el desgaste y fragmentación de esta superficie, conduciendo a la degeneración de la articulación. La rodilla puede inflamarse con el uso y volverse rígida y tensa. Esto se debe a la acumulación de líquido sinovial dentro de la rodilla. No es específico de las roturas meniscales, sino que ocurre cuando se inflama la rodilla por cualquier causa.

 Cómo se hace el diagnostico?

El diagnóstico comienza con la realización de la historia clínica y la exploración. Con esto se trata de determinar dónde se localiza el dolor, si han existido episodios de bloqueo y si usted siente chasquidos o “clicks” al mover la rodilla. Las radiografías convencionales no sirven para ver un menisco roto. Sin embargo las radiografías sí son útiles para determinar si hay otras condiciones asociadas. La resonancia magnética nuclear ofrece una buena imagen del menisco. No requiere el uso de agujas ni contrastes y es indolora. Si tras la historia clínica y la exploración aún existen dudas, o si además de la rotura del menisco se sospechan otras lesiones entonces es conveniente realizar la RMN.

Tratamiento

El tratamiento inicial de un menisco roto se dirige a reducir el dolor e inflamación de la rodilla. Su fisioterapeuta puede recomendarle que camine con muletas durante algunos días para mantener la rodilla en reposo y que le aplique hielo para reducir el dolor y la hinchazón. Si la rodilla está bloqueada y no se puede desbloquear, puede estar indicada la cirugía precoz para retirar la porción desgarrada y atrapada en la articulación. Una vez que se rompe el menisco, lo más probable es que no pueda cicatrizar por sí solo.

Si los síntomas persisten, la cirugía puede estar indicada bien para extirpar la parte desgarrada del menisco o bien para repararlo. Hoy día, la cirugía meniscal se hace mediante artroscopia. Se realizan pequeñas incisiones en la rodilla para permitir la inserción de una pequeña cámara de televisión dentro de la articulación. A través de otra pequeña incisión, se introducen instrumentos especiales para retirar la porción dañada del menisco a la vez que se visualiza por el artroscopio lo que se va haciendo.

Es aconsejable, antes de la operación de artroscopia como después, realizar ejercicios de potenciación de la musculatura relacionada con la rodilla y rehabilitación post-operatoria para la mejora del dolor y la movilidad de la rodilla operada. Todos estos ejercicios deben ser supervisados por un kinesiologo.